martes, 27 de julio de 2010

Noche sin luciernagas - Fernando Delgadillo

Pues resulta que no puedo estar contigo más,
el tiempo está ganando, y ahora me dejo llevar.
Pues resulta que me voy, es por lo pronto,
porque termine mi vuelo junto a ti.
Porque no me verás más
y porque resulta preciso,
que sigamos separados.

Despedirnos de esa un tiempo
y con nosotros,
un asunto indispensable,
como el que un día nos reunió.
Despedir es devolver la libertad y es,
Atreverme y caminar sin ir a ti.
Y es volver a dibujarnos cuando no está la otra parte
que nos hiciera estrellar.

Si mi amor me dice si algo te pregunto,
pero tu no me hablas ya de tiempo atrás.
y callamos y sabemos que el mundo seguía adelante,
porque nunca me decidiría a soltar.

Mi vida,
que se muy bien que puede
que la vida nunca más destelle igual,
pero en tanto habita el tiempo entre nosotros,
y las hojas de los arboles se animan a volar.

Buscaré un silencio largo,
en donde el humo de un recuerdo,
no seas otra cosa mas que nubes bajas.

Si recordaré las horas a tu lado,
como el sabor que he probado nunca se llega olvidar.
Y cuando des más de mil mañanas nuevas,
ya se que tambien sea breve aun centenarios te traera.

La resignación y olvido de venturas y momentos
que pasado son y que ya no lo seran más.

Y te llevaré conmigo y con mis pasos,
y con ello habré de aprender a vivir.

Si bien sé que tu lo sabes
ya que tanto lo hemos visto,
todo empieza con nosotros donde vamos.

Mi vida,
que queriendo como no lo quise yo,
quien se viene hoy a marchar.

Pero cierto es que decir "ya no te amo",
prolongó una despedida que elegiste tiempo atrás.

Y con ella me encaminó
en esta noche sin luciérnagas,
que se abre con las llaves de tu nombre

Fernando Delgadillo



Flamboyant


A falta de inspiración decidí dar un pequeño paseo, para ver lo que el viento y el atardecer de un incandescente día de verano podrían traer a mí, paseo por las calles conocidas cual la palma de mi mano, pues mis primeros recuerdos se unen en cada una de las plazas donde solía jugar de niño, ando en busca de algo que alimente esa necesidad de escribir que tenemos los que por razones desconcertantes y contradictorias, estamos destinados a hacerlo.

Caminaba justo por la orilla del lago cuando te vi leyendo bajo la sombra de un frondoso árbol de flamboyant que conozco tan bien, cabello cenizo, ojos claros y una sonrisa encantadora, que por algún motivo no estaba dibujada en tu rostro aquel día, estabas tan ausente de ti misma, que tuve miedo de perturbar tus sueños despiertos y decidí pasar de largo recordándote.

Fue demasiado fácil recordar cuando nos conocimos, es un recuerdo tan vivo para mí como si hubiera ocurrido hace apenas algunos días, en ese entonces era locutor de una estación local, de aquellas que tiene poca pero siempre fiel audiencia, recuerdo que eras la chica que siempre pedía una canción sentimental a las once, excelente gusto musical, por lo menos para mí, esperaba con ansias tu llamada aun sin saber tu nombre, y  fue un día extraño,  soleado y curiosamente lluvioso día de mayo en el que decidiste saber quién era en realidad.

Recuerdo maravillado la primera vez que te vi, tan fresca, pero tan melancólica a la vez, tu sonrisa escondía una historia y moría por saber cual era, decidimos tomar un café en un romántico establecimiento en el centro de la ciudad llevabas recogido tu cabello con una adornada boina que te confería un aire poetizo, y esa primera impresión no estaba muy lejos de la realidad.

Ese día se nos fueron las horas como el agua fluye libremente por un río que aún el hombre no ha acabado, para cuando me di cuenta estábamos los dos debajo del flamboyant observando el atardecer, fue cuando supe q era el momento, para mi sorpresa (y me resulta aun un poco aterrador ) creo q estabas pensando lo mismo.

Para que narrar lo que paso después, simplemente lo resumiré con que el árbol de fuego que fue nuestro cómplice quedó como un simple adorno en nuestra escena…

Han pasado 4 años y aún puedo revivir esa escena, tal vez tú lo hagas en este instante ya que es el mismo árbol de aquella vez, sigues tan bella como aquella noche de mayo, y doy gracias a Dios que aún sigamos juntos.

Deje la estación hace mucho, pero aún todos los días a las once ponemos esa canción triste para cualquiera, pero tan cálida para nosotros, ya que esa canción pudo ser la primera letra de nuestra historia, te compraré  una rosa de aquellas que te gustan tanto y te invitaré a cenar, solo aguardaré a que se rompa tu silencio  y te contaré la misma historia que ando ahorita recordando.
Le Kath
Ha como quisiera tener una historia que contar así...

domingo, 11 de julio de 2010

Estrella Fugaz

Anoche vi una estrella fugaz, una de esas cosas, tan sorprendentes y poco usuales que sentí la necesidad de hacer algo al respecto, pero no supe que, fue tan efímera, tan hermosa, tan única, y nuestro encuentro fue tan corto, que sin duda me recordó a ti.

Al igual que ti, pocas de las demás estrellas voltearon a mirar a mi estrella fugaz, algunas celosas prefirieron apuntar hacia el enorme vacío del universo, y otras simplemente dejaron de brillar opacadas por ella.

También nuestro encuentro fue similar, intenso, único, y algo sumamente asombroso e irrepetible, pero por cuestiones del destino no pudimos continuar viéndonos, ¿será que nuestro amor, se incineró y cayó en pedazos al igual que ella?

No hay estrella que se te compare, compañera de sueños, y hoy volveré a voltear al cielo, para ver si podrá renacer entre las cenizas nuestro amor.

Le Kath



lunes, 5 de julio de 2010

Mujer de Mar

Hoy te he encontrado mujer de mar, tras años de haber encallado en esta isla del olvido que no dejaba de ser lo suficiente cómoda para seguir viviendo pero tan lejana como para desear morir por no poderte hallar.

Misterioso fuego emana de un sol apacible, que fue mi confidente en estos largos años que han sido fruto de aquella vez en que me decidí embarcarme en tu búsqueda, el fuego mantiene lúcida mi mente, o al menos eso me hace creer.

Porque tardamos tanto tiempo en encontrarnos mujer de mar, ¿Es que mis pies no querían abandonar la arena que aunque áspera y corrosiva me concedía un suelo estable en el que podría caminar por siempre?, y tan solo necesitaba lanzarme al vació y esperar a que nuestros brazos se buscaran para olvidar aquella terrible isla que fue mi vigía y carcelera separándome de todo contacto con la vida además del sol.

Envuélveme mujer del mar, hazme olvidar mi terrible isla, mi oscuro pasado, y mis abominables errores, que me llevaron a ella, pagando el precio de mis antepasados y mi codicia, lava mis pecados mujer del mar y cura mis heridas, hazme dejar de respirar el aire impuro de los errores humanos, y haz caso omiso de quien te diga que soy maldito, están celosos de que tu y yo al final de nuestras vidas nos hayamos encontrado.

Deja que me pierda en ti, pero lentamente, déjame apreciar desde adentro de tu ser, por última vez el apogeo del sol a medio día, y en el ocaso, después llévame contigo, que jamás quiero saber más de mí y la isla que lacerando mis heridas me había prometido resguardar mi alma entre aquella soledad, dejaré que fluya libre entre tus aguas, libertad que jamás podría darle en vida, déjame dormir por última vez entre tus brazos mujer de mar…

Le Kath

Photo By: Life in still mode

http://lifeinstillmode.blogspot.com



domingo, 4 de julio de 2010

Nuestro final

Que difícil fue buscar un adecuado final para nuestra historia, ¿Cómo ponerle un final digno?

Balanceo mi pluma azulada, si aquella que me quedó de tu tocado, la empapo un poco en tinta más obscura que aquellas noches de invierno en que me lamentaba tu partida, y escribo garabatos incomprensibles hasta para mi, que luego desecho simplemente porque no merecen ser parte del final de nosotros, nuestro final debe ser demasiado sutil para dejar aires de desconcierto en quienes sepan de nuestra historia, pero lo suficiente denso para saber que no habrá continuaciones.


Vienen a mi nuestros recuerdos y creo que no deberían de lastimarme tanto, después de todo, ya habrá alguien más que dance conmigo en las calles húmedas de los rincones olvidados de Viena, ya habrá alguien que comparta esas tardes veraniegas alado de un lago que después se trasladan a noches de mil estrellas que solo dos amantes pueden unir para formar con ellas palabras de amor.

Sigo sin poder escribir un final, arrugo la enésima hoja de papel de mis intentos fallidos y hago un errado disparo a la papelera, enciendo una vela porque se ha consumido la poca luz q entraba en el despacho, estaba por vencerme pero el último sorbo de tinto me ha despertado un poco la imaginación, empiezo a escribirte algo, todo lo que me hiciste sentir, y lo mucho que me costó saber que te habías ido, mi azulada pluma ondula recordando viejas fotos y tardes inolvidables.

Ya casi amaneció, no he comido nada en no sé cuánto tiempo y mis ojos han sido torturados por interminables horas frente al escritorio, pero creo que ha valido la pena, al fin encontré las palabras adecuadas para describir y culminar lo que pasó entre nosotros, era tan obvio y tan complicado, tan hermoso y tan complicado, creo que jamás encontraría mejor manera de expresarle al mundo de nuestro reino caído. Esta carta reza las siguientes palabras que jamás olvidarás: “…"


Le Kath



Hay veces que simplemente nos cuesta demasiado olvidar a alguien, y tenemos que cerrar el ciclo de una manera que nos permita estar en paz con ello, hace tiempo me pasó algo parecido, y ayer hablando con dos personas a las que quiero mucho recorde eso, y supe que debía escribir algo al respecto


Old House

Old House
By Le Kath