viernes, 23 de noviembre de 2012

De Viaje por el momento...


Un par de boletos de un buffet de una pizzería incapaces de ser terminados, un par de gerberas en un jarrón, un par de papelillos que alguien rayó con mi nombre y el tuyo entrelazados cuando empezamos a andar,   una pequeña sonrisa al acordarme de como me abrazabas antes de irme de viaje,  y de los pequeños gritos que dabas, ahogados, quizá por pena, cuando me veías, tristemente es todo lo que puedo meter en mi maleta, tu sonrisa es tan grande que apenas cabe mi ropa, y ya que nunca me dejaste llevar tu foto conmigo, debo dejarlas donde están, lejos de mi, para que no pueda tentarme a regresar por ti, igual que tu, lejos.
Y alejarme mas que quererlo, es necesario, las cosas no salieron como los dos quisiéramos, y no es culpa de nosotros, o quizá somos los únicos culpables, por creer en que podía funcionar, terminamos siendo trapecistas mancos, incapaces de desprendernos de la seguridad que teníamos en nuestras vidas, y ninguno de los dos fue capaz de rescatar al otro. Y antes de culparte, me culpo por no poder conquistarte, por no poder hacerte latir con más intensidad el corazón.

Y vale la pena comentar que mientras duró fue hermoso, derrochaba alegría y simpatía por todos lados, perdí un negocio esos días, no me importo, semana de entrega de proyectos finales, me fue como el primer día de clases del jardín de niños, y la presión del debut de la escudería en la que estuve trabajando fue como ir a patinar al parque, gracias a ti, fue maravilloso estar contigo, al menos el comienzo, te quiero decir, que me acuerdo del punto exacto donde nos vimos por primera vez, y desde ese momento sabía que iba a hacer lo que pudiera porque te fijaras en mi, ese 14 de Febrero sabía que había conocido a alguien que nunca iba a olvidar, y que quería estar con ella,  me costó 8 meses y 15 días en lograrlo, y me tarde 3 semanas y un día en arruinarlo. Me enseñaste a creer en algo que ya no creía y por ello te estaré siempre agradecido.

Cuando empezó el viaje te prometí que estaría ahí para ti, y en verdad aguanté todo lo que me dijiste hasta ayer, pensaba dejar pasar los días y buscarte cuando la tempestad y tu escuela ya hubieran terminado, pero ayer me partiste en dos, y en verdad, no te sientas culpable, es parte de esto, solo que ahora debo de partir para buscar aguja e hilo, para remendarme, y aunque ahorita te diga que no quiero saber de ti, algo de mi sabe que si me intento curar es para ti.

No te extrañes si al verte no te saludo, pues no soy yo, yo ya no estaré aquí, el que se muere por ti, el que se derretía cada que te veía llegar o cuando te reías de alguna tontería que viste en tu computadora y luego te callabas de repente por saber que te habías reído demasiado fuerte, el ya se fue, solo queda lo que se pudo mantener de pie después de ayer, lo demás ya salió en busca de la cura para el afilado corte de tus palabras y el estruendoso golpe de mi mala suerte. 

Te quiero como nadie te ha querido y como nunca he querido a alguien, tenlo siempre en mente, como tu dices estaba dispuesto a todo por ti, hubiera puesto mi alma en tus manos, pero ya no te quiero cerca,  ni oírte ni verte ni siquiera sentirte, no te reconocería, porque no soy yo, porque me he propuesto eliminar todo. No se ni cuando ni como regrese, espero con toda la sinceridad de mi corazón estar haciendo lo correcto, porque no sabes lo mucho que me está costando. 

By. Le Kath


sábado, 17 de noviembre de 2012

Tu silencio me apaga


De esas ganas que me quedan al verte, solo tu ausencia puedo abrazar, quien sabe que pase por tu mente, pero por la mía hay un tren envuelto en llamas que no me deja pensar con claridad, “Así soy”, dirás en tu favor, y no me queda más que aceptar el destino que me espera a tu lado, si es que el escudo que llevo en el pecho me permite soportar los dardos de indiferencia que sueles arremeter a discreción, no me quejo, pero tampoco me glorío de tus desprecios, que entre juego y juego, revelan quizá una verdad que no me agrada ni te puede resultar cómoda a ti...

El no querer es un verbo que me corta la circulación y hace que me ahogue en un mar de conflictos que me lleva a pensar las posibles razones de tu silencio, ¿Serás tú? ¿Seré yo? Es que acaso los motivos personales son más fuertes que lo que se supone que nos une, no quisiera pensarlo y al menos de mi lado no es así, pero cada día intento convencerme entre cada sístole auricular que es algo aparte, y entre cada impulso eléctrico que llega a mi cerebro ideas estúpidas y masoquistas me hacen sentir que absolutamente soy irrelevante ante ti. No se que pensar ni que hacer, siento que te pierdo o que ni siquiera te tuve.

Tu silencio me apaga…

Old House

Old House
By Le Kath